El mundo está avanzando y las identidades como "gay" y "lesbiana" están siendo cuestionadas por las nuevas generaciones, por el mundo académico y por las propias experiencias de las personas. Muchos de nuestros clientes han tenido un historial con mujeres y no necesariamente se identifican con la palabra "gay". Tampoco lo hace la generación más joven, que es más fluida y escéptica con respecto a las identidades estáticas y busca incluir a las personas trans y no binarias. Por lo tanto, la palabra "gay" resulta estrecha, no inclusiva y, para algunas personas, todavía es incómodo identificarse como tal. Sin embargo, no hace mucho tiempo, gais y lesbianas luchaban por el derecho a vivir, a nombrar a sus seres queridos y a ser aceptados abiertamente en sus familias. Mucha gente utiliza en su lugar el término queer, que es más abierto y fluido, aunque la historia nos dice que queer era un término utilizado por los hombres gais para distanciarse de las "hadas femeninas" (del libro de Emma Heaney, The New Woman).
Mucho ha cambiado hasta el día de hoy, para bien y para mal, dependiendo de dónde vivas y a qué sector pertenezca. Creo firmemente que el género, al igual que la orientación sexual, no es una identidad estática; no obstante, todas existen. En mi mundo perfecto, elegiría mi identidad cada día y me sentiría atraído por todos los géneros, pansexual y multigénero… No es solo mi sueño, es el sueño de muchos y todavía estamos lejos de allí. Alok Vaid-Menon, artista no binarie de renombre, dice que gais, lesbianas y heterosexuales temen a las personas no binarias porque no encajan, desafían lo que es correcto vestir y desafían las normas gais tanto como las heterosexuales. No quieren simplemente amar a alguien o lucir como un género específico. Rompen todos los paradigmas de "soy un hombre, solo amo a los hombres" o "soy una mujer, solo nací con genitales masculinos". Son revolucionaries y provocadores, están ahí fuera y deberíamos escuchar con mucha atención lo que tienen que decir y enseñarnos.
Para muchos hombres que tienen sexo con hombres, la palabra "gay" es un desafío, es como meterse en una caja. Odié esta palabra durante muchos años. ¡¡¡No soy gay!!! Lo "gay" es blanco, lo "gay" es rico, lo "gay" es la adoración al cuerpo, lo superficial y el sexo. Yo no soy eso; soy un activista queer que quiere desafiar el mundo heteronormativo y capitalista, rechazando el mundo comercial. Pero al formar parte de la familia de Gay Love Spirit, me di cuenta de que parte de eso es mi propia homofobia privada y falta de respeto hacia mi historia. "Gay" es también un movimiento que hizo posible que yo fuera abierto sobre mi sexualidad, que me sintiera visible. Originalmente, la palabra se refería a los trabajadores sexuales masculinos; una posición paternalista, pero no un insulto. El movimiento gay luchó por la igualdad en muchas partes del mundo, luchando por ser reconocido como colectivo. Eso fue bastante revolucionario y, como todas las revoluciones que funcionaron, la sociedad nos aceptó hasta cierto punto (siempre dependiendo de tu color y clase). La nueva generación que desafía esta identidad aporta nuevas ideas que están llegando lentamente al resto de la comunidad.
Pero quiero hablar de nuestra comunidad en Gay Love Spirit. ¿Somos transfóbicos? ¿Misóginos? ¿Binarios? ¿No aceptamos a nadie que no sea un hombre, con genitales masculinos e identidad gay? La respuesta corta es no: tenemos personas trans y no binarias en nuestros talleres. Pero sí, nuestro nombre todavía empieza con la palabra GAY. ¿Por qué? En primer lugar, llevamos más de 20 años en el mercado y cambiar un nombre no es tarea fácil. Pero más allá de eso, para mí hay algo provocador en decir Gay Love Spirit. Toca muchos puntos sensibles para mucha gente. Decir dónde trabajo es como salir del armario constantemente. Genera asombro cada vez. A veces son los heterosexuales los que se sienten excluidos, o las lesbianas las que de repente se interesan mucho. "Oh, esos gais traviesos...". La palabra "amor" también provoca muchas emociones: cinismo, asco, miradas cursis o una sonrisa ingenua. Y en cuanto a la palabra "espíritu", que es tan grande y abstracta, puede despertar sentimientos de miedo hacia la iglesia o de apropiación cultural, puede hacer que la gente nos etiquete como "hippies" y, aun así, despierta curiosidad. ¿Pueden estas dos palabras, "gay" y "espíritu", coexistir?
Trabajamos con hombres en torno a la intimidad y la sexualidad, sin ignorar la parte espiritual. Construir intimidad es un desafío, amarnos a nosotros mismos y a los demás no es fácil, ser conscientes de nuestros privilegios y al mismo tiempo sanar nuestras heridas. Trabajamos con la homofobia interna, algo que tras siglos de colonialismo y el dominio de la iglesia todavía preocupa a nuestra comunidad. En las últimas décadas nos hemos enfrentado al cierre de muchos bares y puntos de encuentro; lo virtual es más fácil y las chemparties son los nuevos clubes. En Gay Love Spirit nos reunimos para tocarnos, para compartir sensualidad, para mirarnos a los ojos y compartir nuestra vulnerabilidad. Para ello necesitamos un grupo no mixto. No para rechazar a nadie, sino para trabajar en nuestros asuntos, para sentirnos seguros para crecer. Como comunidad, todavía sufrimos más depresión, consumo de drogas, soledad, alienación y ansiedad (lo que no significa que otras comunidades no experimenten lo mismo o algo peor); los grupos progresistas están desafiando la identidad y el privilegio masculino, y ser gay es una lucha constante entre sufrir y colaborar con el patriarcado. ¡Pero no estamos cerrados! En nuestros talleres, las personas trans que están conectadas con su energía masculina son bienvenidas, ya sea que hayan sido socializadas como hombres y todavía sientan las heridas y el condicionamiento y deseen explorar el contacto, o si siempre se han sentido hombres y quieren experimentar el contacto sensual. En cuanto a las personas no binarias, si quieren explorar la energía masculina, si se sienten atraídas por experimentar la sexualidad masculina durante una tarde o un fin de semana, son más que bienvenidas.
La energía masculina no equivale a los hombres. Las mujeres también la tienen, al igual que los hombres tienen energía femenina. No comparto la creencia tántrica binaria de que solo hay dos y que uno da mientras el otro recibe. Esas dos energías arcaicas son mitológicas y existen profundamente en nuestro subconsciente; sin embargo, siempre ha habido un gran espectro intermedio y siempre ha existido la fluidez entre el género, la orientación sexual y el sexo. Para mí, es una esencia espiritual aceptar y jugar con estas energías y transformarlas. Hombres que aman a hombres, sea cual sea vuestro género. Venid y explorad con nosotros vuestra sexualidad. Venid a sanar vuestras heridas. Venid a reflexionar sobre vuestro lugar en este mundo. Es más fácil hacer cambios en tu vida en una comunidad que te apoye y no te juzgue.
¡Creemos en el placer y el amor!
